
Para los truferos muy truferos existen opciones para consumir la preciada trufa después de la temporada de fresca.
Durante todo el año podemos adquirir trufa congelada y utilizar la para potenciar el sabor de nuestros platos y sorprender a los amigos con un menú trufado.
Hay que saber que las cualidades organolépticas que encontraremos en la trufa congelada no son exactamente las mismas que en la fresca. En la textura del producto y la intensidad del aroma es quizás donde notaremos la mayor diferencia, aunque en general se podría decir que la trufa congelada conserva muy dignamente sus cualidades.
En nuestra entrada como conserva trufa fresca ya explicamos que si tenemos trufa fresca en nuestras manos siempre es preferible consumirla así, y que si es el último recurso la podemos congelar en el congelador de casa, aunque no es lo más recomendable. La trufa congelada que se comercializa en Mundotrufa se consigue mediante un llamado “golpe de frío” en congeladores industriales de la industria agroalimentaria, que permite una congelación ultrarrápida garantizando una mayor conservación de todas las propiedades del producto.
Gracias a esto, si en un día caluroso de julio nos apeteciera cenar algo con trufa podríamos abrir el congelador de casa y sacar esa perlita negra para aderezar unos huevos fritos, por ejemplo. Lo ideal sería rayar la trufa congelada, no laminarla, no sin un esfuerzo considerable (al estar muy endurecida) y enseguida volver a poner la restante en el congelador.
Nunca hay que dejarla descongelar poco a poco porque si no la trufa queda con una textura impropia y poco recomendable.

